“El ser más pobre es aquel que carece de amor”

“No se puede vivir del amor” reza la canción interpretada por Andrés Calamaro y nadie que se encuentre en su sano juicio puede discutírselo. Así también pasamos toda la vida escuchando ese postulado de la filosofía popular “el ser más pobre es aquel que carece de amor".
Estos dos enunciados conforman los dos lados de la moneda que deberíamos tener todos en el bolsillo.
Las relaciones que se establecieron entre eso que llamamos Amor y el Dinero son innumerables. En la época en la que vivimos donde la "globalización" gracias a la tecnología mejoró, según muchos, las comunicaciones, en la que poseer un teléfono celular se ha vuelto imprescindible para llevar una vida social aceptable y la competitividad en el área laboral como así en la mayoría de las áreas es ineludible, la relación Amor-Dinero (por no decir Dinero = Amor) ha tomado gran fuerza en el colectivo popular.
De estos nuevos instrumentos para
comunicarse se arroja la idea de que ya no resulta imprescindible la presencia física para llevar adelante una relación (no lleven esta apreciación al extremo) y del pensamiento de que el dinero es necesario (por no decir fundamental), que los recursos económicos se hayan convertido en ese elemento imprescindible.
Es cierto que no se puede vivir solo de amor, como también lo es el hecho de que la ausencia de él hace una vida miserable. Pero la impersonalidad de las nuevas relaciones y la dependencia al dinero, crearon algo así como la idea de un amor platónico-capitalista. Por ende el futuro de muchas parejas esta atada a la ruleta de la prosperidad económica y a la piedad de Eros (Cupido).
Sin embargo no todas las relaciones son así hoy en día y siempre habra espacio para aquellas personas que aún pese a todo seguirán confiando en la gente sin interesarse en lo económico y que optaran por un trato de persona a persona.
El Fragmento
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Estos dos enunciados conforman los dos lados de la moneda que deberíamos tener todos en el bolsillo.
Las relaciones que se establecieron entre eso que llamamos Amor y el Dinero son innumerables. En la época en la que vivimos donde la "globalización" gracias a la tecnología mejoró, según muchos, las comunicaciones, en la que poseer un teléfono celular se ha vuelto imprescindible para llevar una vida social aceptable y la competitividad en el área laboral como así en la mayoría de las áreas es ineludible, la relación Amor-Dinero (por no decir Dinero = Amor) ha tomado gran fuerza en el colectivo popular.
De estos nuevos instrumentos para
comunicarse se arroja la idea de que ya no resulta imprescindible la presencia física para llevar adelante una relación (no lleven esta apreciación al extremo) y del pensamiento de que el dinero es necesario (por no decir fundamental), que los recursos económicos se hayan convertido en ese elemento imprescindible.Es cierto que no se puede vivir solo de amor, como también lo es el hecho de que la ausencia de él hace una vida miserable. Pero la impersonalidad de las nuevas relaciones y la dependencia al dinero, crearon algo así como la idea de un amor platónico-capitalista. Por ende el futuro de muchas parejas esta atada a la ruleta de la prosperidad económica y a la piedad de Eros (Cupido).
Sin embargo no todas las relaciones son así hoy en día y siempre habra espacio para aquellas personas que aún pese a todo seguirán confiando en la gente sin interesarse en lo económico y que optaran por un trato de persona a persona.
El Fragmento
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.